PLACENTA PREVIA
Alicia Guntiñas Castillo
Médico Especialista en Ginecología y Obstetricia. Miembro de
Ecografista nivel 3. Miembro de
Cirugía Ginecológica General y Endoscópica (Laparoscopia e Histeroscopia).
Técnicas de Reproducción Asistida: IAC, FIV, ICSI, … Socio de ANACER
Consulta: Instituto de Ginecología y Medicina de
Cirugía: Clínica Cemtro (1º Cirujano), Ruber Internacional (2º Cirujano. Ayudante del Dr. Ordás)
(Ver artículos publicados por Guntiñas People en la coctelera)
VERSIÓN PARA PACIENTES y ESTUDIANTES
Es la implantación de la placenta en la parte inferior del útero, cerca o cubriendo el cuello cervical (canal del parto)
Causas, incidencia y factores de riesgo
Las posibles causas de la placenta previa son, entre otras: cicatrices en el endometrio (revestimiento interno del útero) por traumatismo previo, una placenta grande, un útero anormal o una formación anómala de la placenta, embarazo múltiple, o antecedentes de cirugía uterina (miomectomía o cesárea previa).
La incidencia de esta condición es de aproximadamente 1 caso por cada 125-250 partos, esta aumenta con cada embarazo y se calcula que las mujeres que han tenido 6 o más partos pueden llegar a estar bajo riesgo de 1 /20. La incidencia se duplica en embarazos múltiples.
Síntomas
Metrorragia durante primer y segundo trimestres.
Signos y exámenes
El útero está generalmente blando y relajado. La posición del niño es oblicua (//) o transversal (= =) en un 15% de los casos. El sufrimiento fetal generalmente no se presenta a menos que suceda un accidente de cordón o la pérdida de sangre vaginal haya sido tan profusa como para inducir a la madre a un shock hipovolémico o desprendimiento prematuro de la placenta.
La ecografía es la técnica diagnóstica de elección (
Tratamiento
El tratamiento dependerá de si sangra o no y de la cantidad de sangrado uterino anormal, de si el feto está lo suficientemente desarrollado para sobrevivir fuera del útero, de la cantidad de placenta sobre el cuello uterino, de la posición del feto, del número de partos previos de la madre y de la presencia o ausencia de trabajo de parto.
Si el sangrado profuso se presentara al comienzo del embarazo, se tendrá que hospitalizar y administrar relajantes uterinos para prevenir el trabajo de parto prematuro. Después de las 36 semanas, los beneficios del desarrollo fetal se deben sopesar en relación con la posibilidad de una hemorragia significativa.
La cesárea será la vía de parto.
Expectativas (pronóstico)
Si el cuadro se maneja apropiadamente el resultado probable para la madre es excelente. Esto significa hospitalizar a las madres que presentan síntomas, y practicarles un parto por cesárea o tener los cuidados necesarios si no presenta síntomas.
Complicaciones
Las complicaciones maternas abarcan hemorragia profusa (sangrado), shock y muerte. También aumenta el riesgo de infección (por retención de cotiledones y por la anemia), de formación de coágulos sanguíneos (trombo embolia), así como si se presentara acretismo placentario el riesgo de histerectomía.
Los nacimientos prematuros (fetos de menos de 36 semanas de gestación). Aumento de mortalidad fetal y morbilidad (4 – 25%).
Situaciones que requieren asistencia médica
Se debe acudir al médico si ocurre sangrado vaginal en cualquier momento del embarazo. La placenta previa puede poner en peligro la vida de la madre y feto.
Prevención
Esta condición no se puede prevenir.
